ACTIVIDAD
I. E. P. "JESÚS MAESTRO"
13 oct 2010
9 mar 2010
Magisterio de la Iglesia
El magisterio de la Iglesia es la expresión con que la Iglesia Católica se refiere a la función y autoridad de enseñar que tienen el Papa (Magisterio Pontificio) y los obispos que están en comunión con él.
La obligación del fiel católico es creer y defender activamente todo lo que enseña el Magisterio Eclesiástico Sagrado, con la plenitud de su fe, y también lo que enseña el Magisterio Ordinario, pero con un grado menor.
El magisterio de la Iglesia parte de la moral, que trata de los derechos y deberes de los católicos en la vida social y que tiene como fin ayudar a configurar la vida social de acuerdo con los valores del evangelio,
Es una parte de la Teología moral: La enseñanza moral de la Iglesia sobre la convivencia humana (familia, economía, política, educación, trabajo, cultura, leyes, medios de comunicación...), que es parte fundamental del mensaje cristiano. ¿Para qué va a servir la religión si no es para hacer un mundo mejor (el reino de Dios)
¿Por qué la Iglesia tiene una doctrina social?:
1. La Iglesia no dispone de una teoría política, económica, etc., acerca de cómo se debe gobernar la sociedad civil. Cabe un sano pluralismo.
2. La Iglesia ha recibido de Jesucristo un programa moral que abarca no sólo comportamientos individuales, sino también comportamientos de orden social.
3. La razón fundamental de la intervención de la Iglesia en el campo social es el hombre y su dignidad.
4. El magisterio de la Iglesia debe intervenir siempre y sólo cuando está en peligro la dignidad de la persona humana.
5. La jerarquía no ofrece una solución técnica concreta, sino que sólo habla para emitir un juicio moral, en el que dice más o menos: Esta ley o tal medida gubernamental no respeta la dignidad del hombre. Por ello es injusta y se debe revisar.
Actividades:
1.- Elaboran un compromiso sobre como debe vivir autenticamente su fe.
2.- Investigan: El Magisterio Social de la Iglesia en el proceso histórico.
3.- Investigan cuales son los principales documentos del magisterio de la iglesia, desde el Papa León XVIII hasta nuestros días tomando en cuenta titulo y tema.
La obligación del fiel católico es creer y defender activamente todo lo que enseña el Magisterio Eclesiástico Sagrado, con la plenitud de su fe, y también lo que enseña el Magisterio Ordinario, pero con un grado menor.
El magisterio de la Iglesia parte de la moral, que trata de los derechos y deberes de los católicos en la vida social y que tiene como fin ayudar a configurar la vida social de acuerdo con los valores del evangelio,
Es una parte de la Teología moral: La enseñanza moral de la Iglesia sobre la convivencia humana (familia, economía, política, educación, trabajo, cultura, leyes, medios de comunicación...), que es parte fundamental del mensaje cristiano. ¿Para qué va a servir la religión si no es para hacer un mundo mejor (el reino de Dios)
¿Por qué la Iglesia tiene una doctrina social?:
1. La Iglesia no dispone de una teoría política, económica, etc., acerca de cómo se debe gobernar la sociedad civil. Cabe un sano pluralismo.
2. La Iglesia ha recibido de Jesucristo un programa moral que abarca no sólo comportamientos individuales, sino también comportamientos de orden social.
3. La razón fundamental de la intervención de la Iglesia en el campo social es el hombre y su dignidad.
4. El magisterio de la Iglesia debe intervenir siempre y sólo cuando está en peligro la dignidad de la persona humana.
5. La jerarquía no ofrece una solución técnica concreta, sino que sólo habla para emitir un juicio moral, en el que dice más o menos: Esta ley o tal medida gubernamental no respeta la dignidad del hombre. Por ello es injusta y se debe revisar.
Actividades:
1.- Elaboran un compromiso sobre como debe vivir autenticamente su fe.
2.- Investigan: El Magisterio Social de la Iglesia en el proceso histórico.
3.- Investigan cuales son los principales documentos del magisterio de la iglesia, desde el Papa León XVIII hasta nuestros días tomando en cuenta titulo y tema.
8 dic 2009
MORAL SEXUAL A LA LUZ DE LA ENSEÑANZA DE LA GLESIA
ELABORA UN RESUMEN DEL TEMA
LLAMADOS AL VERDADERO AMOR
El hombre, en cuanto imagen de Dios, ha sido creado para amar. Esta verdad ha sido revelada plenamente en el Nuevo Testamento, junto con el misterio de la vida intratrinitaria: "Dios es amor (1 Jn 4,8) y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen..., Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor, es por tanto, la vocación fundamental e innata de todo ser humano. "Todo el sentido de la propia libertad, y del autodominio consiguiente, está orientado al don de sí en la comunión yen la amistad con Dios y con los demás".
La persona es, sin duda, capaz de un tipo de amor superior: no el de concupiscencia, que sólo ve objetos con los cuales satisfacer sus propios apetitos, sino el de amistad y entrega, capaz de conocer y amar a las personas por sí mismas. Un amor capaz de generosidad, a semejanza del amor de Dios: se ama al otro porque se le reconoce como digno de ser amado. Un amor que genera la comunión entre personas, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. Es el don de sí hecho a quien se ama, en el que se descubre, y se actualiza la propia bondad, mediante la comunión de personas y donde se aprende el valor de amary ser amado.
El hombre está llamado al amor y al don de sí en su unidad corpóreo-espiritual. Feminidad y masculinidad son dones complementarios, en cuya virtud la sexualidad humana es parte integrante de la concreta capacidad de amar que Dios ha inscrito en el hombre y en la mujer. La sexualidad es un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano. Esta capacidad de amar como don de sí tiene, por tanto, su « encarnación» en el carácter esponsal del cuerpo, en el cual está inscrita la masculinidad y la feminidad de la persona. «El cuerpo humano, con su sexo, y con su masculinidad y feminidad visto en el misterio mismo de la creación, es no sólo fuente de fecundidad y de procreación, como en todo el orden natural, sino que incluye desde el principio el atributo esponsalicio. es decir, la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don y -mediante este don- realiza el sentido mismo de su ser y existir. Toda forma de amor tiene siempre esta connotación masculino-femenina.
Parte del don que Dios vio que «era muy bueno» cuando creó la persona humana a su imagen y semejanza, y« hombre y mujer los creó» (Gn 1, 27). En cuanto modalidad de relacionarse y abrirse a los otros, la sexualidad tiene como fin intrínseco el amor, más precisamente el amor como donación y acogida, como dar y recibir. La relación entre un hombre y una mujer es esencialmente una relación de amor: «La sexualidad orientada, elevada e integrada por el amor adquiere verdadera calidad humana» Cuando dicho amor se actúa en el matrimonio, el don de sí expresa, a través del cuerpo, la complementariedad y la totalidad del don; el amor conyugal llega a ser, entonces, una fuerza que enriquece y hace crecer a las personas y, al mismo tiempo, contribuye a alimentar la civilización del amor; cuando por el contrario falta el sentido y el significado del don en la sexualidad, se introduce una civilización de las «cosas» y no de las «personas»; una civilización en la que las personas se usan como si fueran cosas. En el contexto de la civilización del placer la mujer puede llegar a ser un objeto para el hombre, los hijos un obstáculo para los padres.
Tanto el amor virginal como el conyugal, que son, como diremos más adelante, las dos formas en las cuales se realiza la vocación de la persona al amor, requieren para su desarrollo el compromiso de vivir la castidad, de acuerdo con el propio estado de cada uno. La sexualidad como dice el Catecismo de la Iglesia Católica se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y de la mujer. Es obvio que el crecimiento en el amor, en cuanto implica el don sincero de sí, es ayudado por la disciplina de los sentimientos, de las pasiones y de los afectos, que nos lleva a conseguir el autodominio. Ninguno puede dar aquello que no posee: si la persona no es dueña de sí -por obra de las virtudes y, concretamente, de la castidad- carece de aquel dominio que la torna capaz de darse. La castidad es la energía espiritual que libera el amor del egoísmo y de la agresividad. En la misma medida en que en el hombre debilita la castidad, su amor se hace progresivamente egoísta, es decir, deseo de placer y no ya, don de sí.
La castidad es la afirmación gozosa de quien sabe vivir el don de sí, libre de toda esclavitud egoísta. Esto supone que la persona haya aprendido a descubrir a los otros, a relacionarse con ellos respetando su dignidad en la diversidad. La persona casta no está centrada en sí misma, ni en relaciones egoístas con las otras personas. La castidad torna armónica la personalidad, la hace madurar y la llena de paz interior. La pureza de mente y de cuerpo ayuda a desarrollar el verdadero respeto de sí y al mismo tiempo hace capaces de respetar a los otros, porque ve en ellos personas, que se han de venerar en cuanto creadas a imagen de Dios y, por la gracia, hijos de Dios, recreados en Cristo quien os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz.
APRENDIENDO A AMAR COMO DIOS MANDA.
1.- ELABORA UN RESUMEN DE CADA IDEA Y ESCRIBELA EN EL CUADERNO.
2.- A cada reflexión escribe ejemplos de cómo los vivirías tú.
A) La castidad.- implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado «.28 Toda persona sabe. También por experiencia. que la castidad requiere rechazar ciertos pensamientos, palabras y acciones pecaminosas . Como recuerda con claridad San Pablo. Por esto. se requiere una capacidad y una aptitud de dominio de sí que son signo de libertad interior, de responsabilidad hacia sí mismo y hacia los demás y, al mismo tiempo, manifiestan una conciencia de fe; este dominio de sí comporta tanto evitar las ocasiones de provocación e incentivos al pecado. Como superar los impulsos instintivos de la propia naturaleza.
Yo debo ............
B) Para algunos jóvenes que se encuentran en ambientes donde se ofende y desacredita la castidad, vivir de un modo casto puede exigir una lucha exigente y hasta heroica. De todas maneras, con la gracia de Cristo, que brota de su amor esponsal por la Iglesia, todos pueden vivir castamente aunque se encuentren en circunstancias poco favorables.
SEÑALA CON EJEMPLOS SITUACIONES Y LUGARES DE ALTO RIESGO PARA TU MADURACIÓN AL PERFECTO AMOR.
C) El pudor y la modestia. La práctica del pudor y de la modestia, al hablar, obrar y vestir, es muy importante para crear un clima adecuado para la maduración de la castidad. Y por eso han de estar hondamente arraigados en el respeto del propio cuerpo y de la dignidad de los demás. Como se ha indicado. Los padres deben velar para que ciertas modas y comportamientos inmorales no violen la integridad del hogar, particularmente a través de un uso desordenado de la libertad y de la moda que imponen los medios de comunicación.
¿El pudor y la modestia están fuera de uso?
¿Cuál debe de ser el comportamiento ante la moda que imponen los medios de comunicación?
D) La justa intimidad. En estrecha conexión con el pudor y la modestia. Que son espontánea defensa de la persona que se niega a ser vista y tratada como objeto de placer en vez de ser respetada y amada por sí misma, se ha de considerar el respeto de la intimidad: si un niño o un joven ve que se respeta su justa intimidad, sabrá que se espera de él igual comportamiento con los demás. De esta manera, aprenderá a cultivar su sentido de responsabilidad ante Dios, desarrollando su vida interior y el gusto por la libertad personal, que le hacen capaz de amar mejor a Dios y a los demás.
Define las áreas que deben comprender la intimidad, que tú debes defender.
E) El autodominio. Todo esto implica más en general. EL autodominio condición necesaria para ser capaces del don de sí. Los niños y los jóvenes han de ser estimulados a apreciar y practicar el autocontrol y el recato a vivir en forma ordenada, a realizar sacrificios personales en espíritu de amor a Dios, de autorrespeto y generosidad hacia los demás sin sofocar los sentimientos y tendencias sino encauzándolos en una vida virtuosa.
¿Puedes decir que has alcanzado niveles altos de autodominio? ¿Por qué?
LLAMADOS AL VERDADERO AMOR
El hombre, en cuanto imagen de Dios, ha sido creado para amar. Esta verdad ha sido revelada plenamente en el Nuevo Testamento, junto con el misterio de la vida intratrinitaria: "Dios es amor (1 Jn 4,8) y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen..., Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor, es por tanto, la vocación fundamental e innata de todo ser humano. "Todo el sentido de la propia libertad, y del autodominio consiguiente, está orientado al don de sí en la comunión yen la amistad con Dios y con los demás".
La persona es, sin duda, capaz de un tipo de amor superior: no el de concupiscencia, que sólo ve objetos con los cuales satisfacer sus propios apetitos, sino el de amistad y entrega, capaz de conocer y amar a las personas por sí mismas. Un amor capaz de generosidad, a semejanza del amor de Dios: se ama al otro porque se le reconoce como digno de ser amado. Un amor que genera la comunión entre personas, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. Es el don de sí hecho a quien se ama, en el que se descubre, y se actualiza la propia bondad, mediante la comunión de personas y donde se aprende el valor de amary ser amado.
El hombre está llamado al amor y al don de sí en su unidad corpóreo-espiritual. Feminidad y masculinidad son dones complementarios, en cuya virtud la sexualidad humana es parte integrante de la concreta capacidad de amar que Dios ha inscrito en el hombre y en la mujer. La sexualidad es un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano. Esta capacidad de amar como don de sí tiene, por tanto, su « encarnación» en el carácter esponsal del cuerpo, en el cual está inscrita la masculinidad y la feminidad de la persona. «El cuerpo humano, con su sexo, y con su masculinidad y feminidad visto en el misterio mismo de la creación, es no sólo fuente de fecundidad y de procreación, como en todo el orden natural, sino que incluye desde el principio el atributo esponsalicio. es decir, la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don y -mediante este don- realiza el sentido mismo de su ser y existir. Toda forma de amor tiene siempre esta connotación masculino-femenina.
Parte del don que Dios vio que «era muy bueno» cuando creó la persona humana a su imagen y semejanza, y« hombre y mujer los creó» (Gn 1, 27). En cuanto modalidad de relacionarse y abrirse a los otros, la sexualidad tiene como fin intrínseco el amor, más precisamente el amor como donación y acogida, como dar y recibir. La relación entre un hombre y una mujer es esencialmente una relación de amor: «La sexualidad orientada, elevada e integrada por el amor adquiere verdadera calidad humana» Cuando dicho amor se actúa en el matrimonio, el don de sí expresa, a través del cuerpo, la complementariedad y la totalidad del don; el amor conyugal llega a ser, entonces, una fuerza que enriquece y hace crecer a las personas y, al mismo tiempo, contribuye a alimentar la civilización del amor; cuando por el contrario falta el sentido y el significado del don en la sexualidad, se introduce una civilización de las «cosas» y no de las «personas»; una civilización en la que las personas se usan como si fueran cosas. En el contexto de la civilización del placer la mujer puede llegar a ser un objeto para el hombre, los hijos un obstáculo para los padres.
Tanto el amor virginal como el conyugal, que son, como diremos más adelante, las dos formas en las cuales se realiza la vocación de la persona al amor, requieren para su desarrollo el compromiso de vivir la castidad, de acuerdo con el propio estado de cada uno. La sexualidad como dice el Catecismo de la Iglesia Católica se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y de la mujer. Es obvio que el crecimiento en el amor, en cuanto implica el don sincero de sí, es ayudado por la disciplina de los sentimientos, de las pasiones y de los afectos, que nos lleva a conseguir el autodominio. Ninguno puede dar aquello que no posee: si la persona no es dueña de sí -por obra de las virtudes y, concretamente, de la castidad- carece de aquel dominio que la torna capaz de darse. La castidad es la energía espiritual que libera el amor del egoísmo y de la agresividad. En la misma medida en que en el hombre debilita la castidad, su amor se hace progresivamente egoísta, es decir, deseo de placer y no ya, don de sí.
La castidad es la afirmación gozosa de quien sabe vivir el don de sí, libre de toda esclavitud egoísta. Esto supone que la persona haya aprendido a descubrir a los otros, a relacionarse con ellos respetando su dignidad en la diversidad. La persona casta no está centrada en sí misma, ni en relaciones egoístas con las otras personas. La castidad torna armónica la personalidad, la hace madurar y la llena de paz interior. La pureza de mente y de cuerpo ayuda a desarrollar el verdadero respeto de sí y al mismo tiempo hace capaces de respetar a los otros, porque ve en ellos personas, que se han de venerar en cuanto creadas a imagen de Dios y, por la gracia, hijos de Dios, recreados en Cristo quien os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz.
APRENDIENDO A AMAR COMO DIOS MANDA.
1.- ELABORA UN RESUMEN DE CADA IDEA Y ESCRIBELA EN EL CUADERNO.
2.- A cada reflexión escribe ejemplos de cómo los vivirías tú.
A) La castidad.- implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado «.28 Toda persona sabe. También por experiencia. que la castidad requiere rechazar ciertos pensamientos, palabras y acciones pecaminosas . Como recuerda con claridad San Pablo. Por esto. se requiere una capacidad y una aptitud de dominio de sí que son signo de libertad interior, de responsabilidad hacia sí mismo y hacia los demás y, al mismo tiempo, manifiestan una conciencia de fe; este dominio de sí comporta tanto evitar las ocasiones de provocación e incentivos al pecado. Como superar los impulsos instintivos de la propia naturaleza.
Yo debo ............
B) Para algunos jóvenes que se encuentran en ambientes donde se ofende y desacredita la castidad, vivir de un modo casto puede exigir una lucha exigente y hasta heroica. De todas maneras, con la gracia de Cristo, que brota de su amor esponsal por la Iglesia, todos pueden vivir castamente aunque se encuentren en circunstancias poco favorables.
SEÑALA CON EJEMPLOS SITUACIONES Y LUGARES DE ALTO RIESGO PARA TU MADURACIÓN AL PERFECTO AMOR.
C) El pudor y la modestia. La práctica del pudor y de la modestia, al hablar, obrar y vestir, es muy importante para crear un clima adecuado para la maduración de la castidad. Y por eso han de estar hondamente arraigados en el respeto del propio cuerpo y de la dignidad de los demás. Como se ha indicado. Los padres deben velar para que ciertas modas y comportamientos inmorales no violen la integridad del hogar, particularmente a través de un uso desordenado de la libertad y de la moda que imponen los medios de comunicación.
¿El pudor y la modestia están fuera de uso?
¿Cuál debe de ser el comportamiento ante la moda que imponen los medios de comunicación?
D) La justa intimidad. En estrecha conexión con el pudor y la modestia. Que son espontánea defensa de la persona que se niega a ser vista y tratada como objeto de placer en vez de ser respetada y amada por sí misma, se ha de considerar el respeto de la intimidad: si un niño o un joven ve que se respeta su justa intimidad, sabrá que se espera de él igual comportamiento con los demás. De esta manera, aprenderá a cultivar su sentido de responsabilidad ante Dios, desarrollando su vida interior y el gusto por la libertad personal, que le hacen capaz de amar mejor a Dios y a los demás.
Define las áreas que deben comprender la intimidad, que tú debes defender.
E) El autodominio. Todo esto implica más en general. EL autodominio condición necesaria para ser capaces del don de sí. Los niños y los jóvenes han de ser estimulados a apreciar y practicar el autocontrol y el recato a vivir en forma ordenada, a realizar sacrificios personales en espíritu de amor a Dios, de autorrespeto y generosidad hacia los demás sin sofocar los sentimientos y tendencias sino encauzándolos en una vida virtuosa.
¿Puedes decir que has alcanzado niveles altos de autodominio? ¿Por qué?
29 nov 2009
PARTE II LA FAMILIA, LABORATORIO DE VIDA
ELABORA UN RESUMEN DEL TEMA.
La unión conyugal tiene su origen en Dios, quien, al crear al hombre, lo hizo una persona que necesita abrirse a los demás, con una necesidad grande de comunicarse y necesitada de compañía. "No está bien que el hombre esté solo, hagámosle una compañera semejante a él." (Gen. 2, 18). "Dios creó al hombre y a la mujer a imagen de Dios, hombre y mujer los creó, y los bendijo diciéndoles: procread, y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla".(Gen. 1,27- 28). Desde el principio de la creación, cuando Dios crea a la primera pareja, la unión entre ambos se convierte en una institución natural, con un vínculo permanente y unidad total (Mt. 19,6). Por lo que no puede ser cambiada en sus fines y en sus características, ya que de hacerlo se iría contra la propia naturaleza del hombre.
El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes. El matrimonio es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los esposos se perfeccionan y crecen mutuamente y colaboran con Dios en la procreación de nuevas vidas. El matrimonio para los bautizados es un sacramento que va unido al amor de Cristo su Iglesia, lo que lo rige es el modelo del amor que Jesucristo le tiene a su Iglesia. Sólo hay verdadero matrimonio entre bautizados cuando se contrae el sacramento.
Dios es el origen de la vida, manantial de toda fecundidad y generación, y Dios en su bondad ha creado al hombre y le ha participado la capacidad de comunicar vida. La frase de Dios, en el principio de los tiempos, a nuestros primeros padres, "Creced y multiplicaos" abre horizontes de gozo en la vida del hombre, pues se trata de poder cooperar, en forma eficaz, comprometida, en la obra de la participación del don de la vida, cuya causa principal es el mismo Dios.
Dios formó la familia humana en base al encuentro amoroso de un hombre y una mujer, Adán y Eva. Cualquier otro tipo de pareja que no sea hombre /mujer está fuera del plan de Dios, para constituir familia.
Jesús, en las bodas de Caná consagró el amor humano elevándolo a la dignidad de Sacramento divino. Por lo que el matrimonio, como dice San Pablo, es símbolo del amor indivisible e indisoluble de Cristo por la Iglesia. Indivisibilidad e indisolubilidad son también las características fundamentales del matrimonio.
Definición: El matrimonio se define como la alianza por la cual, el hombre y la mujer se unen libremente para toda la vida con el fin de ayudarse mutuamente, procrear y educar a los hijos. Esta unión basada en el amor que implica un consentimiento interior y exterior, estando bendecida por Dios, al ser sacramental, hace que el vínculo conyugal sea para toda la vida. Nadie puede romper este vínculo.
Signo, materia y forma: podemos decir que el matrimonio es verdadero sacramento porque en él se encuentran los elementos necesarios. Es decir. El signo sensible, que en este caso es el contrato la gracia santificante y sacramental, por último que fue instituido por Cristo.
El signo externo: de este sacramento es el contrato matrimonial. Que a la vez conforman la materia y la forma.
1.- La Materia remota: son los mismos contrayentes.
2.- La Materia próxima: es la donación recíproca de los esposos, se donan toda la persona. Todo su ser.
3.- La Forma: es el Sí que significa la aceptación recíproca de ese don personal y total.
4.- Ministro: a diferencia de los otros sacramentos, donde el ministro es normalmente el Obispo o el sacerdote, en este sacramento los ministros son lo propios cónyuges. Ellos lo confieren y lo reciben al mismo tiempo.
5.- Testigos: la presencia del Obispo, o sacerdote o representante de la Iglesia se requiere como testigo para que El matrimonio sea válido. En casos muy especiales se puede celebrar el matrimonio con la sola presencia de los testigos laicos, siempre y cuando estén autorizados.
Sujeto: pueden ser todos los bautizados ya sean católicos o de otra confesión cristiana. Ejemplo: un luterano, un ortodoxo, un anglicano, pero no con un Testigo de Jehová o Mormón. En el caso de que sea un matrimonio de un católico con un bautizado en otra religión cristiana, se deberá de pedir una dispensa eclesiástica. En el caso de disparidad de culto, es decir, desear casarse con una persona no bautizada, se puede pedir una dispensa, siempre y cuando se cumplan las condiciones mencionadas en el Código de Derecho Canónico nos. 1 125 Y 1126.
El Rito y la Celebración: el matrimonio entre dos fieles católicos se celebra - normalmente - dentro de la Santa Misa. En la Eucaristía se realiza el memorial de la Nueva Alianza, en la que Cristo se unió a su esposa. la Iglesia, por la cual se entregó. Por ello, la Iglesia considera conveniente que los cónyuges sellen su consentimiento de darse el uno al otro con la ofrenda de sus propias.
Cada matrimonio da inicio a una familia, por lo que requiere de una adecuada infraestructura (vivienda) para poderse desarrollar en forma autónoma, por eso la Biblia dice que: el hombre dejará su casa para formar su propio hogar.
La unión conyugal tiene su origen en Dios, quien, al crear al hombre, lo hizo una persona que necesita abrirse a los demás, con una necesidad grande de comunicarse y necesitada de compañía. "No está bien que el hombre esté solo, hagámosle una compañera semejante a él." (Gen. 2, 18). "Dios creó al hombre y a la mujer a imagen de Dios, hombre y mujer los creó, y los bendijo diciéndoles: procread, y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla".(Gen. 1,27- 28). Desde el principio de la creación, cuando Dios crea a la primera pareja, la unión entre ambos se convierte en una institución natural, con un vínculo permanente y unidad total (Mt. 19,6). Por lo que no puede ser cambiada en sus fines y en sus características, ya que de hacerlo se iría contra la propia naturaleza del hombre.
El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes. El matrimonio es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los esposos se perfeccionan y crecen mutuamente y colaboran con Dios en la procreación de nuevas vidas. El matrimonio para los bautizados es un sacramento que va unido al amor de Cristo su Iglesia, lo que lo rige es el modelo del amor que Jesucristo le tiene a su Iglesia. Sólo hay verdadero matrimonio entre bautizados cuando se contrae el sacramento.
Dios es el origen de la vida, manantial de toda fecundidad y generación, y Dios en su bondad ha creado al hombre y le ha participado la capacidad de comunicar vida. La frase de Dios, en el principio de los tiempos, a nuestros primeros padres, "Creced y multiplicaos" abre horizontes de gozo en la vida del hombre, pues se trata de poder cooperar, en forma eficaz, comprometida, en la obra de la participación del don de la vida, cuya causa principal es el mismo Dios.
Dios formó la familia humana en base al encuentro amoroso de un hombre y una mujer, Adán y Eva. Cualquier otro tipo de pareja que no sea hombre /mujer está fuera del plan de Dios, para constituir familia.
Jesús, en las bodas de Caná consagró el amor humano elevándolo a la dignidad de Sacramento divino. Por lo que el matrimonio, como dice San Pablo, es símbolo del amor indivisible e indisoluble de Cristo por la Iglesia. Indivisibilidad e indisolubilidad son también las características fundamentales del matrimonio.
Definición: El matrimonio se define como la alianza por la cual, el hombre y la mujer se unen libremente para toda la vida con el fin de ayudarse mutuamente, procrear y educar a los hijos. Esta unión basada en el amor que implica un consentimiento interior y exterior, estando bendecida por Dios, al ser sacramental, hace que el vínculo conyugal sea para toda la vida. Nadie puede romper este vínculo.
Signo, materia y forma: podemos decir que el matrimonio es verdadero sacramento porque en él se encuentran los elementos necesarios. Es decir. El signo sensible, que en este caso es el contrato la gracia santificante y sacramental, por último que fue instituido por Cristo.
El signo externo: de este sacramento es el contrato matrimonial. Que a la vez conforman la materia y la forma.
1.- La Materia remota: son los mismos contrayentes.
2.- La Materia próxima: es la donación recíproca de los esposos, se donan toda la persona. Todo su ser.
3.- La Forma: es el Sí que significa la aceptación recíproca de ese don personal y total.
4.- Ministro: a diferencia de los otros sacramentos, donde el ministro es normalmente el Obispo o el sacerdote, en este sacramento los ministros son lo propios cónyuges. Ellos lo confieren y lo reciben al mismo tiempo.
5.- Testigos: la presencia del Obispo, o sacerdote o representante de la Iglesia se requiere como testigo para que El matrimonio sea válido. En casos muy especiales se puede celebrar el matrimonio con la sola presencia de los testigos laicos, siempre y cuando estén autorizados.
Sujeto: pueden ser todos los bautizados ya sean católicos o de otra confesión cristiana. Ejemplo: un luterano, un ortodoxo, un anglicano, pero no con un Testigo de Jehová o Mormón. En el caso de que sea un matrimonio de un católico con un bautizado en otra religión cristiana, se deberá de pedir una dispensa eclesiástica. En el caso de disparidad de culto, es decir, desear casarse con una persona no bautizada, se puede pedir una dispensa, siempre y cuando se cumplan las condiciones mencionadas en el Código de Derecho Canónico nos. 1 125 Y 1126.
El Rito y la Celebración: el matrimonio entre dos fieles católicos se celebra - normalmente - dentro de la Santa Misa. En la Eucaristía se realiza el memorial de la Nueva Alianza, en la que Cristo se unió a su esposa. la Iglesia, por la cual se entregó. Por ello, la Iglesia considera conveniente que los cónyuges sellen su consentimiento de darse el uno al otro con la ofrenda de sus propias.
Cada matrimonio da inicio a una familia, por lo que requiere de una adecuada infraestructura (vivienda) para poderse desarrollar en forma autónoma, por eso la Biblia dice que: el hombre dejará su casa para formar su propio hogar.
PARTE I PREPARACIÓN AL MATRIMONIO
Elabora un esquema con las ideas principales del siguiente texto.
l. Punto de partida de un itinerario de preparación al matrimonio ha de ser la convicción de que el pacto conyugal ha sido asumido y elevado por el Señor Jesucristo, con la fuerza del Espíritu Santo, a sacramento de la Nueva Alianza. Asocia a los cónyuges al amor de Cristo Esposo, a la Iglesia. Su Esposa, haciéndolos imagen y participación de este amor, los convierte en alabanza del Señor y santifica la unión conyugal y la vida de los cristianos que lo celebran, dando origen a la familia cristiana, iglesia doméstica y "primera y vital célula de la sociedad" (Apostolicam Actuositatem, II) y "santuario de la vida" (EV92 y también n. 6, 88, 94).
2. Para los cristianos, el matrimonio, que tiene su origen en Dios creador, implica además una verdadera vocación a un estado y vida de gracia particulares. Para llevar a su madurez esta vocación, se requiere una preparación adecuada y especial, y un camino de fe y amor específico, tanto más que dicha vocación se otorga a la pareja para bien de la Iglesia y de la sociedad. Y ello, con todo el significado y la fuerza de un compromiso público, hecho ante Dios y ante la sociedad, que va más allá de los límites individuales.
3. Lo que aquí se llama "Preparación" abarca un proceso amplio y exigente de educación a la vida conyugal que ha de ser considerada en el conjunto de sus valores. Por ello, si se tiene en cuenta el momento psicológico y cultural actual, la preparación al matrimonio es una necesidad apremiante. De hecho, consiste en educar al respeto y custodia de la vida que en el Santuario de las familias debe convertirse en auténtica y propia cultura de la vida humana en todas sus manifestaciones y fases para quienes forman parte del pueblo de la vida y para la vida (cfr. EV 6,78, 105). La misma realidad del matrimonio es tan rica que requiere un proceso de sensibilización en primer lugar para que los novios sientan necesidad de prepararse.
4. Y, en fin, la preocupación de la Iglesia por este tema se ha hecho más insistente por las actuales circunstancias en las que, por una parte, se constata una cierta recuperación de los valores y aspectos más importantes del matrimonio y la familia, y se reconoce que están floreciendo testimonios gozosos de innumerables cónyuges y familias cristianas. Por otro lado, aumenta el número de los que ignoran o rechazan las riquezas del matrimonio con un tipo de desconfianza que llega a dudar o rechazar sus bienes y valores (cfr. GS 48). Alarmados, observamos que hoy se difunde una "cultura" o mentalidad de desconfianza respecto de la familia como valor necesario para los esposos, los hijos y la sociedad. Hay comportamientos y disposiciones contemplados en las legislaciones, que no ayudan a la familia fundada sobre el matrimonio y hasta le niegan sus derechos. En efecto, se va extendiendo una atmósfera de secularización en distintas partes del mundo que afecta especialmente a los jóvenes y los somete a un ambiente de secularismo en el que terminan por perder el sentido de Dios y, en consecuencia, se pierde asimismo el significado profundo del amor esponsal y de la familia. LA caso no es negar la verdad de Dios cerrar la misma fuente y manantial de este misterio íntimo? (cfr. GS 22). En sus diversas formas, la negación de Dios lleva con frecuencia el rechazo de las instituciones y estructuras que forman parte del designio de Dios que comenzó a concretarse ya desde la Creación (cfr. Mt 19, 3ss). Así, todo es considerado como fruto de la voluntad humana y de acuerdos que pueden variar.
5. En los países donde el proceso de descristianización está más extendido, se evidencia una preocupante crisis de valores morales y, en particular, la pérdida de identidad del matrimonio y de la familia cristiana y por tanto, del mismo significado del noviazgo. A estas pérdidas se añade la crisis de valores en el seno de la familia, a la que contribuye un clima de permisividad difundida, incluso legal. Esto lo incentivan no poco los medios de comunicación social que exhiben modelos contrarios como si fueran verdaderos valores. Se teje así un entramado, aparentemente cultural, que se ofrece a las nuevas generaciones como alternativo del concepto de vida conyugal y matrimonio, de su valor sacramental y de sus vinculaciones con la Iglesia.
6. Fenómenos que confirman estas realidades y refuerzan dicha cultura se unen a nuevos estilos de vida que quitan valor a las dimensiones humanas de los contrayentes con desastrosas consecuencias para la familia. Entre ellos, se recuerdan aquí: la permisividad sexual, la disminución del número de matrimonios o, el atrasarse éstos continuamente, el alimento de los divorcios, la mentalidad contraceptiva, la difusión del aborto voluntario, el vacío espiritual y la insatisfacción profunda que contribuyen a la propagación de la droga, el alcoholismo, la violencia y el suicidio entre los mismos jóvenes y adolescentes.
l. Punto de partida de un itinerario de preparación al matrimonio ha de ser la convicción de que el pacto conyugal ha sido asumido y elevado por el Señor Jesucristo, con la fuerza del Espíritu Santo, a sacramento de la Nueva Alianza. Asocia a los cónyuges al amor de Cristo Esposo, a la Iglesia. Su Esposa, haciéndolos imagen y participación de este amor, los convierte en alabanza del Señor y santifica la unión conyugal y la vida de los cristianos que lo celebran, dando origen a la familia cristiana, iglesia doméstica y "primera y vital célula de la sociedad" (Apostolicam Actuositatem, II) y "santuario de la vida" (EV92 y también n. 6, 88, 94).
2. Para los cristianos, el matrimonio, que tiene su origen en Dios creador, implica además una verdadera vocación a un estado y vida de gracia particulares. Para llevar a su madurez esta vocación, se requiere una preparación adecuada y especial, y un camino de fe y amor específico, tanto más que dicha vocación se otorga a la pareja para bien de la Iglesia y de la sociedad. Y ello, con todo el significado y la fuerza de un compromiso público, hecho ante Dios y ante la sociedad, que va más allá de los límites individuales.
3. Lo que aquí se llama "Preparación" abarca un proceso amplio y exigente de educación a la vida conyugal que ha de ser considerada en el conjunto de sus valores. Por ello, si se tiene en cuenta el momento psicológico y cultural actual, la preparación al matrimonio es una necesidad apremiante. De hecho, consiste en educar al respeto y custodia de la vida que en el Santuario de las familias debe convertirse en auténtica y propia cultura de la vida humana en todas sus manifestaciones y fases para quienes forman parte del pueblo de la vida y para la vida (cfr. EV 6,78, 105). La misma realidad del matrimonio es tan rica que requiere un proceso de sensibilización en primer lugar para que los novios sientan necesidad de prepararse.
4. Y, en fin, la preocupación de la Iglesia por este tema se ha hecho más insistente por las actuales circunstancias en las que, por una parte, se constata una cierta recuperación de los valores y aspectos más importantes del matrimonio y la familia, y se reconoce que están floreciendo testimonios gozosos de innumerables cónyuges y familias cristianas. Por otro lado, aumenta el número de los que ignoran o rechazan las riquezas del matrimonio con un tipo de desconfianza que llega a dudar o rechazar sus bienes y valores (cfr. GS 48). Alarmados, observamos que hoy se difunde una "cultura" o mentalidad de desconfianza respecto de la familia como valor necesario para los esposos, los hijos y la sociedad. Hay comportamientos y disposiciones contemplados en las legislaciones, que no ayudan a la familia fundada sobre el matrimonio y hasta le niegan sus derechos. En efecto, se va extendiendo una atmósfera de secularización en distintas partes del mundo que afecta especialmente a los jóvenes y los somete a un ambiente de secularismo en el que terminan por perder el sentido de Dios y, en consecuencia, se pierde asimismo el significado profundo del amor esponsal y de la familia. LA caso no es negar la verdad de Dios cerrar la misma fuente y manantial de este misterio íntimo? (cfr. GS 22). En sus diversas formas, la negación de Dios lleva con frecuencia el rechazo de las instituciones y estructuras que forman parte del designio de Dios que comenzó a concretarse ya desde la Creación (cfr. Mt 19, 3ss). Así, todo es considerado como fruto de la voluntad humana y de acuerdos que pueden variar.
5. En los países donde el proceso de descristianización está más extendido, se evidencia una preocupante crisis de valores morales y, en particular, la pérdida de identidad del matrimonio y de la familia cristiana y por tanto, del mismo significado del noviazgo. A estas pérdidas se añade la crisis de valores en el seno de la familia, a la que contribuye un clima de permisividad difundida, incluso legal. Esto lo incentivan no poco los medios de comunicación social que exhiben modelos contrarios como si fueran verdaderos valores. Se teje así un entramado, aparentemente cultural, que se ofrece a las nuevas generaciones como alternativo del concepto de vida conyugal y matrimonio, de su valor sacramental y de sus vinculaciones con la Iglesia.
6. Fenómenos que confirman estas realidades y refuerzan dicha cultura se unen a nuevos estilos de vida que quitan valor a las dimensiones humanas de los contrayentes con desastrosas consecuencias para la familia. Entre ellos, se recuerdan aquí: la permisividad sexual, la disminución del número de matrimonios o, el atrasarse éstos continuamente, el alimento de los divorcios, la mentalidad contraceptiva, la difusión del aborto voluntario, el vacío espiritual y la insatisfacción profunda que contribuyen a la propagación de la droga, el alcoholismo, la violencia y el suicidio entre los mismos jóvenes y adolescentes.
10 nov 2009
TEMA 02: EL AMOR HUMANO REFLEJO DEL AMOR DIVINO
NOTA:
ESTOS TRABAJOS SE PODRÁN IMPRIMIR, PEGAR EN EL CUADERNO Y LEER DETENIDAMENTE. SOLO SI EL ALUMNO DESEA PODRÁ ELABORAR UN RESUMEN DE CADA TRABAJO (ESTO SE CONSIDERÁR PUNTOS EXTRAS EN ESTE MES POR MOSTRAR UN INTERES ANTE ESTOS PROBLEMAS: DE MARGINACION Y VIOLENCIA. ASÍ COMO EL INTERES EN EL ÁREA) , SI CAUSA ALGUNA DUDA SE DEBERA PREGUNTAR AL PROFESOR EN EL COLEGIO O VIA UN MENSAJE DE AL CORREO.
l. El hombre fue creado por amor para amar.- Tal vez la mayor semejanza del hombre con Dios es haber sido creado para amar, toda la vida del hombre se desenvuelve en esta atmósfera de amor, es como el aire que respiramos. Esta verdad ha sido revelada plenamente en el Nuevo Testamento, junto con el misterio de la vida intra-trinitaria: "Dios es amor (1 Jn 4. 8) y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen... Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor de la comunión. El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano".
2. Todo el sentido de la propia libertad.- Del autodominio consiguiente, está orientado al don de sí en la comunión y en la amistad con Dios y con los demás.
3. El amor humano como don de sí.- La persona es sin duda capaz de un tipo de amor superior: no el de concupiscencia, que sólo ve objetos en los cuales satisfacer sus propios apetitos, sino el de amistad y entrega, capaz de conocer y amar a las personas por sí mismas. Un amor capaz de generosidad, a semejanza del amor de Dios: se ama al otro, porque se le reconoce como digno de ser amado. Un amor que genera la comunión entre personas, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. Es el don de sí hecho a quien se ama, en el que se descubre, y se actualiza la propia bondad, mediante la comunión de personas, donde se aprende el valor de amar y ser amado.
4. El amor y la sexualidad humana.- El hombre está llamado al amor y al don de sí en su unidad corpóreo-espiritual. Feminidad y masculinidad son dones complementarios, en cuya virtud la sexualidad humana es parte integrante de la concreta capacidad de amar que Dios ha inscrito en El amor y la sexualidad humana del hombre y de la mujer. "La sexualidad es un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano". Esta capacidad de amar como don de sí tiene, por tanto, su «encarnación» en el carácter de respeto al cuerpo, en el cual está inscrita la masculinidad y la feminidad de la persona. "El cuerpo humano, con su sexo, y con su masculinidad y feminidad visto en el misterio mismo de la creación, es, no sólo fuente de fecundidad y de procreaci9n, como en todo él orden natural, sino que incluye desde el "principio" el atributo "esponsalicio", es decir, la capacidad de expresar el amor; ese amor, precisamente, en el que el hombre-persona se convierte en don y -mediante este don- realiza el sentido mismo de su ser y existir" .Toda forma de amor tiene siempre esta connotación masculino-femenina.
5. La sexualidad humana es un Bien.- Parte del don que Dios vio que "era muy bueno" cuando creó la persona humana a su imagen y semejanza, y "hombre y mujer los creó" (Gn 1, 27). En cuanto modalidad de relacionarse y abrirse a los otros, la sexualidad tiene como fin intrínseco el amor, más precisamente el amor como donación y acogida, como dar y recibir. La relación entre un hombre y una mujer es esencialmente una relación de amor: "La sexualidad orientada, elevada e integrada por el amor adquiere verdadera calidad humana". Cuando dicho amor se actúa en el matrimonio, el don de sí expresa, a través del cuerpo, la complementariedad y la totalidad del don; el amor conyugal llega a ser, entonces, una fuerza que enriquece y hace crecer a las personas y, al mismo tiempo, contribuye a alimentar la civilización del amor; cuando por el contrario falta el sentido y el significado del don en la sexualidad, se introduce una civilización de las "cosas" y no de las "personas"; una civilización en la que las personas se usan como si fueran cosas. En el contexto de la "civilización del placer", la mujer puede llegar a ser un objeto para el hombre; los hijos, un obstáculo para los padres.
6. El amor conyugal.- Cuando el amor se vive en el matrimonio, comprende y supera la amistad y se plasma en la entrega total de un hombre y una mujer, de acuerdo con su masculinidad y feminidad, que con el pacto conyugal fundan aquella comunión de personas en la cual Dios ha querido que viniera concebida, naciera y se desarrollara la vida humana. A este amor conyugal, y sólo a él, pertenece la donación sexual, que se "realiza de modo verdaderamente humano, solamente cuando se es parte integrante del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen entre sí hasta la muerte".
A semejanza del amor de Dios, se ama al otro porque se le reconoce como digno de ser amado sin ningún tipo de discriminación; así pues, se busca el bien del otro como propio, sin ningún interés.
ESTOS TRABAJOS SE PODRÁN IMPRIMIR, PEGAR EN EL CUADERNO Y LEER DETENIDAMENTE. SOLO SI EL ALUMNO DESEA PODRÁ ELABORAR UN RESUMEN DE CADA TRABAJO (ESTO SE CONSIDERÁR PUNTOS EXTRAS EN ESTE MES POR MOSTRAR UN INTERES ANTE ESTOS PROBLEMAS: DE MARGINACION Y VIOLENCIA. ASÍ COMO EL INTERES EN EL ÁREA) , SI CAUSA ALGUNA DUDA SE DEBERA PREGUNTAR AL PROFESOR EN EL COLEGIO O VIA UN MENSAJE DE AL CORREO.
l. El hombre fue creado por amor para amar.- Tal vez la mayor semejanza del hombre con Dios es haber sido creado para amar, toda la vida del hombre se desenvuelve en esta atmósfera de amor, es como el aire que respiramos. Esta verdad ha sido revelada plenamente en el Nuevo Testamento, junto con el misterio de la vida intra-trinitaria: "Dios es amor (1 Jn 4. 8) y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen... Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor de la comunión. El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano".
2. Todo el sentido de la propia libertad.- Del autodominio consiguiente, está orientado al don de sí en la comunión y en la amistad con Dios y con los demás.
3. El amor humano como don de sí.- La persona es sin duda capaz de un tipo de amor superior: no el de concupiscencia, que sólo ve objetos en los cuales satisfacer sus propios apetitos, sino el de amistad y entrega, capaz de conocer y amar a las personas por sí mismas. Un amor capaz de generosidad, a semejanza del amor de Dios: se ama al otro, porque se le reconoce como digno de ser amado. Un amor que genera la comunión entre personas, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. Es el don de sí hecho a quien se ama, en el que se descubre, y se actualiza la propia bondad, mediante la comunión de personas, donde se aprende el valor de amar y ser amado.
4. El amor y la sexualidad humana.- El hombre está llamado al amor y al don de sí en su unidad corpóreo-espiritual. Feminidad y masculinidad son dones complementarios, en cuya virtud la sexualidad humana es parte integrante de la concreta capacidad de amar que Dios ha inscrito en El amor y la sexualidad humana del hombre y de la mujer. "La sexualidad es un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano". Esta capacidad de amar como don de sí tiene, por tanto, su «encarnación» en el carácter de respeto al cuerpo, en el cual está inscrita la masculinidad y la feminidad de la persona. "El cuerpo humano, con su sexo, y con su masculinidad y feminidad visto en el misterio mismo de la creación, es, no sólo fuente de fecundidad y de procreaci9n, como en todo él orden natural, sino que incluye desde el "principio" el atributo "esponsalicio", es decir, la capacidad de expresar el amor; ese amor, precisamente, en el que el hombre-persona se convierte en don y -mediante este don- realiza el sentido mismo de su ser y existir" .Toda forma de amor tiene siempre esta connotación masculino-femenina.
5. La sexualidad humana es un Bien.- Parte del don que Dios vio que "era muy bueno" cuando creó la persona humana a su imagen y semejanza, y "hombre y mujer los creó" (Gn 1, 27). En cuanto modalidad de relacionarse y abrirse a los otros, la sexualidad tiene como fin intrínseco el amor, más precisamente el amor como donación y acogida, como dar y recibir. La relación entre un hombre y una mujer es esencialmente una relación de amor: "La sexualidad orientada, elevada e integrada por el amor adquiere verdadera calidad humana". Cuando dicho amor se actúa en el matrimonio, el don de sí expresa, a través del cuerpo, la complementariedad y la totalidad del don; el amor conyugal llega a ser, entonces, una fuerza que enriquece y hace crecer a las personas y, al mismo tiempo, contribuye a alimentar la civilización del amor; cuando por el contrario falta el sentido y el significado del don en la sexualidad, se introduce una civilización de las "cosas" y no de las "personas"; una civilización en la que las personas se usan como si fueran cosas. En el contexto de la "civilización del placer", la mujer puede llegar a ser un objeto para el hombre; los hijos, un obstáculo para los padres.
6. El amor conyugal.- Cuando el amor se vive en el matrimonio, comprende y supera la amistad y se plasma en la entrega total de un hombre y una mujer, de acuerdo con su masculinidad y feminidad, que con el pacto conyugal fundan aquella comunión de personas en la cual Dios ha querido que viniera concebida, naciera y se desarrollara la vida humana. A este amor conyugal, y sólo a él, pertenece la donación sexual, que se "realiza de modo verdaderamente humano, solamente cuando se es parte integrante del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen entre sí hasta la muerte".
A semejanza del amor de Dios, se ama al otro porque se le reconoce como digno de ser amado sin ningún tipo de discriminación; así pues, se busca el bien del otro como propio, sin ningún interés.
TEMA 01: LA MARGINACIÓN Y LA VIOLENCIA
NOTA:
ESTOS TRABAJOS SE PODRAN IMPRIMIR, PEGAR EN EL CUADERNO Y LEER DETENIDAMENTE. SOLO SI EL ALUMNO DESEA PODRÁ ELABORAR UN RESUMEN DE CADA TRABAJO (ESTO SE CONSIDERÁR PUNTOS EXTRAS EN ESTE MES POR MOSTRAR UN INTERES ANTE ESTOS PROBLEMAS: DE MARGINACION Y VIOLENCIA. ASÍ COMO EL INTERES EN EL ÁREA) , SI CAUSA ALGUNA DUDA SE DEBERA PREGUNTAR AL PROFESOR EN EL COLEGIO O VIA UN MENSAJE DE AL CORREO.
La marginación.- es una forma de estar respecto a la sociedad en la que se padece una situación de inferioridad social, una merma en el disfrute de los "bienes" sociales. El sistema social en el que vivimos, genera desigualdades y provoca el hecho de que una serie de personas y colectivos se sientan al margen de la sociedad. La solución al problema de la marginación pasa por tres fases claramente diferenciadas aunque complementarias: sensibilización, prevención y tratamiento.
Desde una perspectiva económica.- Los llamados "márgenes" de la sociedad quedan configurados por unas condiciones de vida de mínima participación en la producción, el consumo y en !a toma de decisiones sociales.
Desde una perspectiva sociológica.- La marginación se entiende en términos de «cultura» y de "socialización", en cuanto que es considerada como un proceso de inadaptación social, se analiza el concepto de cultura social, que tiene en cuenta tres factores: Los valores dominantes, las normas de comportamiento y la legitimación de dichos medios.
Desde una perspectiva sicológica.- Las conductas marginadas son consecuencia no sólo de un posible desajuste personal, sino también de una inadecuada relación entre el individuo y la colectividad.
Causas de la marginación:
- Carencia de medios económicos. Carencias de índole afectivo-familiar.
- Influjo de amigos o compañeros.
- Experiencias escolares negativas.
- Desigualdad en el reparto social de la salud.
- Discriminación en el disfrute de la cultura.
- Carencia de un hábitat propio y constante.
- Incitación al consumo de un modo indiscriminado.
- Fomento de la agresividad y de la violencia. Discriminación por razón de raza, sexo, etc.
La intolerancia.- Es la actitud de un individuo o un grupo humano que no acepta ninguna forma de comportamientos de aquellas personas que no son de su grupo y que los hace extremadamente agresivos.
Se presentan varias formas graves de intolerancia.- El sexismo - El etnocentrismo cerrado - El racismo y la xenofobia - La segregación y la discriminación - El nacionalismo excluyente y cerrado - El imperialismo - El terrorismo - Los fundamentalismo e integrismos y el conflicto intrapersonal mal resuelto, que se traduce en proyecciones violentas hacia los demás. Un efecto perverso de tales proyecciones es la creación del enemigo.
Pretendemos fomentar una actitud de respeto a la diferencia y un decidido compromiso de denuncia de aquellas situaciones que provocan explotación y violación de los derechos más elementales.
La tolerancia y la idea de unidad.- Fijar los límites de lo tolerable lleva a preguntarnos: ¿Qué debemos tolerar y qué no? ¿Quién define los límites? La respuesta a estas cuestiones nos conduce a una mejor comprensión de los conflictos interculturales.
Relativismo cultural y derechos humanos universales.- Reconociendo que los conceptos y valores son relativos a un espacio y un tiempo determinado, entramos en el debate del relativismo cultural. Se concretan las ventajas del relativismo, pero también sus peligros y aberraciones cuando el relativismo se absolutiza.
Al rechazar el relativismo cultural absoluto, optamos por determinados valores y les damos el carácter de universales. Sin embargo, siguiendo a Javier de Lucas, reconocemos la existencia de discrepancias entre valores (conflicto intercultural). ¿Qué valores deben ser respetados por todos los seres humanos, independientemente de su credo religioso, de su cultura? Esto nos lleva a la consideración de los modelos vigentes: el modelo de cultura occidental y los modelos de culturas no occidentales.
ESTOS TRABAJOS SE PODRAN IMPRIMIR, PEGAR EN EL CUADERNO Y LEER DETENIDAMENTE. SOLO SI EL ALUMNO DESEA PODRÁ ELABORAR UN RESUMEN DE CADA TRABAJO (ESTO SE CONSIDERÁR PUNTOS EXTRAS EN ESTE MES POR MOSTRAR UN INTERES ANTE ESTOS PROBLEMAS: DE MARGINACION Y VIOLENCIA. ASÍ COMO EL INTERES EN EL ÁREA) , SI CAUSA ALGUNA DUDA SE DEBERA PREGUNTAR AL PROFESOR EN EL COLEGIO O VIA UN MENSAJE DE AL CORREO.
La marginación.- es una forma de estar respecto a la sociedad en la que se padece una situación de inferioridad social, una merma en el disfrute de los "bienes" sociales. El sistema social en el que vivimos, genera desigualdades y provoca el hecho de que una serie de personas y colectivos se sientan al margen de la sociedad. La solución al problema de la marginación pasa por tres fases claramente diferenciadas aunque complementarias: sensibilización, prevención y tratamiento.
Desde una perspectiva económica.- Los llamados "márgenes" de la sociedad quedan configurados por unas condiciones de vida de mínima participación en la producción, el consumo y en !a toma de decisiones sociales.
Desde una perspectiva sociológica.- La marginación se entiende en términos de «cultura» y de "socialización", en cuanto que es considerada como un proceso de inadaptación social, se analiza el concepto de cultura social, que tiene en cuenta tres factores: Los valores dominantes, las normas de comportamiento y la legitimación de dichos medios.
Desde una perspectiva sicológica.- Las conductas marginadas son consecuencia no sólo de un posible desajuste personal, sino también de una inadecuada relación entre el individuo y la colectividad.
Causas de la marginación:
- Carencia de medios económicos. Carencias de índole afectivo-familiar.
- Influjo de amigos o compañeros.
- Experiencias escolares negativas.
- Desigualdad en el reparto social de la salud.
- Discriminación en el disfrute de la cultura.
- Carencia de un hábitat propio y constante.
- Incitación al consumo de un modo indiscriminado.
- Fomento de la agresividad y de la violencia. Discriminación por razón de raza, sexo, etc.
La intolerancia.- Es la actitud de un individuo o un grupo humano que no acepta ninguna forma de comportamientos de aquellas personas que no son de su grupo y que los hace extremadamente agresivos.
Se presentan varias formas graves de intolerancia.- El sexismo - El etnocentrismo cerrado - El racismo y la xenofobia - La segregación y la discriminación - El nacionalismo excluyente y cerrado - El imperialismo - El terrorismo - Los fundamentalismo e integrismos y el conflicto intrapersonal mal resuelto, que se traduce en proyecciones violentas hacia los demás. Un efecto perverso de tales proyecciones es la creación del enemigo.
Pretendemos fomentar una actitud de respeto a la diferencia y un decidido compromiso de denuncia de aquellas situaciones que provocan explotación y violación de los derechos más elementales.
La tolerancia y la idea de unidad.- Fijar los límites de lo tolerable lleva a preguntarnos: ¿Qué debemos tolerar y qué no? ¿Quién define los límites? La respuesta a estas cuestiones nos conduce a una mejor comprensión de los conflictos interculturales.
Relativismo cultural y derechos humanos universales.- Reconociendo que los conceptos y valores son relativos a un espacio y un tiempo determinado, entramos en el debate del relativismo cultural. Se concretan las ventajas del relativismo, pero también sus peligros y aberraciones cuando el relativismo se absolutiza.
Al rechazar el relativismo cultural absoluto, optamos por determinados valores y les damos el carácter de universales. Sin embargo, siguiendo a Javier de Lucas, reconocemos la existencia de discrepancias entre valores (conflicto intercultural). ¿Qué valores deben ser respetados por todos los seres humanos, independientemente de su credo religioso, de su cultura? Esto nos lleva a la consideración de los modelos vigentes: el modelo de cultura occidental y los modelos de culturas no occidentales.
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