ELABORA UN RESUMEN DEL TEMA
LLAMADOS AL VERDADERO AMOR
El hombre, en cuanto imagen de Dios, ha sido creado para amar. Esta verdad ha sido revelada plenamente en el Nuevo Testamento, junto con el misterio de la vida intratrinitaria: "Dios es amor (1 Jn 4,8) y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen..., Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor, es por tanto, la vocación fundamental e innata de todo ser humano. "Todo el sentido de la propia libertad, y del autodominio consiguiente, está orientado al don de sí en la comunión yen la amistad con Dios y con los demás".
La persona es, sin duda, capaz de un tipo de amor superior: no el de concupiscencia, que sólo ve objetos con los cuales satisfacer sus propios apetitos, sino el de amistad y entrega, capaz de conocer y amar a las personas por sí mismas. Un amor capaz de generosidad, a semejanza del amor de Dios: se ama al otro porque se le reconoce como digno de ser amado. Un amor que genera la comunión entre personas, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. Es el don de sí hecho a quien se ama, en el que se descubre, y se actualiza la propia bondad, mediante la comunión de personas y donde se aprende el valor de amary ser amado.
El hombre está llamado al amor y al don de sí en su unidad corpóreo-espiritual. Feminidad y masculinidad son dones complementarios, en cuya virtud la sexualidad humana es parte integrante de la concreta capacidad de amar que Dios ha inscrito en el hombre y en la mujer. La sexualidad es un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano. Esta capacidad de amar como don de sí tiene, por tanto, su « encarnación» en el carácter esponsal del cuerpo, en el cual está inscrita la masculinidad y la feminidad de la persona. «El cuerpo humano, con su sexo, y con su masculinidad y feminidad visto en el misterio mismo de la creación, es no sólo fuente de fecundidad y de procreación, como en todo el orden natural, sino que incluye desde el principio el atributo esponsalicio. es decir, la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don y -mediante este don- realiza el sentido mismo de su ser y existir. Toda forma de amor tiene siempre esta connotación masculino-femenina.
Parte del don que Dios vio que «era muy bueno» cuando creó la persona humana a su imagen y semejanza, y« hombre y mujer los creó» (Gn 1, 27). En cuanto modalidad de relacionarse y abrirse a los otros, la sexualidad tiene como fin intrínseco el amor, más precisamente el amor como donación y acogida, como dar y recibir. La relación entre un hombre y una mujer es esencialmente una relación de amor: «La sexualidad orientada, elevada e integrada por el amor adquiere verdadera calidad humana» Cuando dicho amor se actúa en el matrimonio, el don de sí expresa, a través del cuerpo, la complementariedad y la totalidad del don; el amor conyugal llega a ser, entonces, una fuerza que enriquece y hace crecer a las personas y, al mismo tiempo, contribuye a alimentar la civilización del amor; cuando por el contrario falta el sentido y el significado del don en la sexualidad, se introduce una civilización de las «cosas» y no de las «personas»; una civilización en la que las personas se usan como si fueran cosas. En el contexto de la civilización del placer la mujer puede llegar a ser un objeto para el hombre, los hijos un obstáculo para los padres.
Tanto el amor virginal como el conyugal, que son, como diremos más adelante, las dos formas en las cuales se realiza la vocación de la persona al amor, requieren para su desarrollo el compromiso de vivir la castidad, de acuerdo con el propio estado de cada uno. La sexualidad como dice el Catecismo de la Iglesia Católica se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del hombre y de la mujer. Es obvio que el crecimiento en el amor, en cuanto implica el don sincero de sí, es ayudado por la disciplina de los sentimientos, de las pasiones y de los afectos, que nos lleva a conseguir el autodominio. Ninguno puede dar aquello que no posee: si la persona no es dueña de sí -por obra de las virtudes y, concretamente, de la castidad- carece de aquel dominio que la torna capaz de darse. La castidad es la energía espiritual que libera el amor del egoísmo y de la agresividad. En la misma medida en que en el hombre debilita la castidad, su amor se hace progresivamente egoísta, es decir, deseo de placer y no ya, don de sí.
La castidad es la afirmación gozosa de quien sabe vivir el don de sí, libre de toda esclavitud egoísta. Esto supone que la persona haya aprendido a descubrir a los otros, a relacionarse con ellos respetando su dignidad en la diversidad. La persona casta no está centrada en sí misma, ni en relaciones egoístas con las otras personas. La castidad torna armónica la personalidad, la hace madurar y la llena de paz interior. La pureza de mente y de cuerpo ayuda a desarrollar el verdadero respeto de sí y al mismo tiempo hace capaces de respetar a los otros, porque ve en ellos personas, que se han de venerar en cuanto creadas a imagen de Dios y, por la gracia, hijos de Dios, recreados en Cristo quien os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz.
APRENDIENDO A AMAR COMO DIOS MANDA.
1.- ELABORA UN RESUMEN DE CADA IDEA Y ESCRIBELA EN EL CUADERNO.
2.- A cada reflexión escribe ejemplos de cómo los vivirías tú.
A) La castidad.- implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado «.28 Toda persona sabe. También por experiencia. que la castidad requiere rechazar ciertos pensamientos, palabras y acciones pecaminosas . Como recuerda con claridad San Pablo. Por esto. se requiere una capacidad y una aptitud de dominio de sí que son signo de libertad interior, de responsabilidad hacia sí mismo y hacia los demás y, al mismo tiempo, manifiestan una conciencia de fe; este dominio de sí comporta tanto evitar las ocasiones de provocación e incentivos al pecado. Como superar los impulsos instintivos de la propia naturaleza.
Yo debo ............
B) Para algunos jóvenes que se encuentran en ambientes donde se ofende y desacredita la castidad, vivir de un modo casto puede exigir una lucha exigente y hasta heroica. De todas maneras, con la gracia de Cristo, que brota de su amor esponsal por la Iglesia, todos pueden vivir castamente aunque se encuentren en circunstancias poco favorables.
SEÑALA CON EJEMPLOS SITUACIONES Y LUGARES DE ALTO RIESGO PARA TU MADURACIÓN AL PERFECTO AMOR.
C) El pudor y la modestia. La práctica del pudor y de la modestia, al hablar, obrar y vestir, es muy importante para crear un clima adecuado para la maduración de la castidad. Y por eso han de estar hondamente arraigados en el respeto del propio cuerpo y de la dignidad de los demás. Como se ha indicado. Los padres deben velar para que ciertas modas y comportamientos inmorales no violen la integridad del hogar, particularmente a través de un uso desordenado de la libertad y de la moda que imponen los medios de comunicación.
¿El pudor y la modestia están fuera de uso?
¿Cuál debe de ser el comportamiento ante la moda que imponen los medios de comunicación?
D) La justa intimidad. En estrecha conexión con el pudor y la modestia. Que son espontánea defensa de la persona que se niega a ser vista y tratada como objeto de placer en vez de ser respetada y amada por sí misma, se ha de considerar el respeto de la intimidad: si un niño o un joven ve que se respeta su justa intimidad, sabrá que se espera de él igual comportamiento con los demás. De esta manera, aprenderá a cultivar su sentido de responsabilidad ante Dios, desarrollando su vida interior y el gusto por la libertad personal, que le hacen capaz de amar mejor a Dios y a los demás.
Define las áreas que deben comprender la intimidad, que tú debes defender.
E) El autodominio. Todo esto implica más en general. EL autodominio condición necesaria para ser capaces del don de sí. Los niños y los jóvenes han de ser estimulados a apreciar y practicar el autocontrol y el recato a vivir en forma ordenada, a realizar sacrificios personales en espíritu de amor a Dios, de autorrespeto y generosidad hacia los demás sin sofocar los sentimientos y tendencias sino encauzándolos en una vida virtuosa.
¿Puedes decir que has alcanzado niveles altos de autodominio? ¿Por qué?
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