29 jul 2009

LAS IDEOLOGÍAS Y EL RELATIVISMO

IDEOLOGÍAS DEL SIGLO XXI

Nunca en la historia de la humanidad ha habido tantas personas que hayan expuesto sus puntos de vista sobre lo que será el futuro. Y nunca se demostraron esos puntos de vista, prognosis o ideologías tan erróneas a un ritmo tan veloz. Hasta hace poco, la interpretación común del término ideología. estaba relacionada, de alguna forma, con una creencia duradera. Capitalismo versus comunismo; izquierda versus derecha; liberta­rios versus conservadores, etc. La mayoría de estas dicotomías han durado siglos y no hay indicios ni fatali­dad alguna de que vayan a converger por entero en el futuro. El 20 de julio de 1969, Neil Alden Armstrong, coman­dante de la misión lunar Apolo I 1, se convirtió en la primera persona que puso el pie en la luna. En las déca­das siguientes, los Estados Unidos y la ex Unión Soviética invirtieron miles de millones de dólares en investigación espacial con el objetivo final de proteger y promover sus respectivas ideologías. Según pensaban muchos, era" cuestión de tiempo que llegara el día en que la raza humana tendría una segunda residencia: el espacio sideral. Y la cuestión era, si sería comunista o capitalista.

El año 2000 parecía una buena fecha para dicho aconteci­miento. Era una fecha demasiado lejana para que algunos la criticaran (sobre todo, a finales de los 60, cuando el proyecto Apolo estaba en su apogeo y con resultados excepcionales) y el comienzo del nuevo milenio tenía sus lógicos significados simbólicos. Por si fuera poco, la obra maestra de Stanley Kubrick, de 1968, "2001: La odisea del espacio", estaba en la mente de todos. Pero, el lugar hacia el que realmente nos estamos "moviendo" al inicio del nuevo milenio es un "lugar" mucho menos evi­dente: el ciberespacio. La caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1991 no sólo unificó Alemania Oriental y Occidental, sino que también simbolizó el final de la guerra fría. El capitalismo derrotó al comunismo y la ideología de la URRS debilitaba lentamente.

Excepto unos pocos científicos e investigadores, nadie se preocupó realmente de lo que podría ser la vida humana en el espacio exterior. ¡Eso ya no era un asunto político! Pero las predicciones sobre el futuro estilo de vida en el ciberespacio han crecido espectacularmente. Las ideologías de la llamada frontera electrónica no interesaban a los países con la a intensidad que en el pasado, pero esta vez compañías privadas y algunas personas difundieron sus ideas sobre nuestro futuro. No es de extrañar que el ciberespacio fuera pronto conocido por muchos como el "mercado electrónico.

Es posible reflejar todo lo que se ha dicho sobre los cambios que van a provocar "unos pocos miles de ordenadores conectados entre sí por cables de alta velocidad. El director del Laboratorio de Medios del MIT, Nicholas Negroponte, decía que en el año 2100 habría ciento cincuenta mil millones de internautas. El portavoz del Congreso de Estados Unidos, Newt Gingrich creía que si se publicaba en la red toda la información del congreso, Estados Unidos se convertiría en la mejor democracia y los norteamericanos, en los mejores ciudadanos. Hill Gates aún sueña con una Internet basada en el mercado libre, mientras que para su amiga, Esther Dyson, el ciberespacio “quitará poder a los gobiernos, medios de comunicación de masas y grandes empresas”. La lista podría continuar y nos llevaría fácilmente a creer que un navegador web y una cuenta de correo electrónico resolverán la mayoría de los problemas de la humanidad. En este escenario, todo encajaría perfecta y armónicamente, incluso, la tradicional forma de gobierno representativa se mostraría innecesaria.

♦ Responde las preguntas:

En cierta ocasión, Mijail Gorbachov decía: No hay ideología ni opción política actual que pueda enfrentar los retos que la realidad mundial presenta al inicio del tercer milenio.

a.- ¿Podremos seguir hablando de ideologías cuando las ciencias atropellan e imponen nuevos patrones culturales de vida?
b.- ¿Qué significado tiene hoy, aferrarse a izquierdas o derechas cuando el mundo se globaliza cada vez más?
c.- ¿Qué podemos rescatar de todas las ideologías del Siglo XX y anteriores, para poner las bases del siglo XXI?
d.- ¿Qué trasciende de las ideologías pasadas al futuro que estamos labrando?

UN MENSAJE QUE TRASCIENDE AL TIEMPO Y LAS IDEOLOGÍAS

♣ Lee la palabra de Dios y explica a que conclusiones llegaste.

☺ Hebreos 1, 1- 3
☺ Mateo 24, 3-14

¿QUÉ ES BUENO Y QUE ES MALO PARA EL HOMBRE?

El problema de la ideologías y del relativismo moral se refieren al fin último del hombre que busca una razón de ser, y los medios para alcanzar/o; así pues, ¿qué es bueno y qué es malo para alcanzar la realización total? San Pablo nos enseña que Jesús, Palabra del Padre, ha venido al mundo para enseñar una doctrina que señala el deber ser del hombre en su camino ascendente al progreso y el desarrollo, Dios quiso que el hombre domine inteligentemente y con ética el universo, Jesús nos enseñó verdades necesarias para conseguir esta meta.

Mateo nos dice que: Jesús, consciente de que el afán de novelería, la soberbia del hombre de querer ser como Dios prescindiendo del creador, haría que muchos en lugar de seguir la sana doctrina se pierdan en el laberinto de la mentira y de los antivalores. Jesús nos advierte de este gran peligro. Rescatando lo mejor de las ideologías analizaremos, en trabajo grupal, qué son la liberación y alienación en los huma­nismos no cristianos, y la liberación en lo humanismos de inspiración cristiana.

El relativismo moral es otro reto que la juventud debe afrontar para sentar las bases del futuro. El relativismo moral es una de las principales preocupaciones que tienen hoy en día, quienes estudian el problema ético, el del pragmatismo, o relativismo moral. Si leemos la encíclica Fides et ratio, veremos que en múltiples ocasiones, el Papa Juan Pablo II, hace referencia a este problema. Al cual no se le vislumbra fácil solución.

La ética, pone en manos de cada cual, la definición de lo que es bueno o malo. La moral, por el contrario, otorga a la autoridad civil o eclesiástica, el derecho de definir estos conceptos. Esto, coloca a los individuos que se rigen únicamen­te por su esquema ético, en una indefinición que se llama: pragmatismo o relativismo moral.

☺ Elabora un esquema de ¿Qué es bueno y que es malo para el hombre?

PROFUNDICEMOS MÁS SOBRE IDEOLOGÍAS Y RELATIVISMO

LA LIBERACIÓN, SEGÚN EL MARXISMO

Marxismo pone el acento en el afán de superar lo que él llama "la explotación del hombre por el hombre”; cosa que ocurre, según él, con la implantación de la propiedad privada. En consecuencia; el marxismo entiende que la liberación del hombre está fundamentalmente en la liberación económica y social. Suprimir la propiedad privada como objetivo de la lucha que patrocina el proletariado contra la burguesía. La liberación, tal como la entiende el marxismo, también consiste en la lucha contra toda religión, hasta suprimirla totalmente, pues estima que, la creencia en el más allá aparta a los hombres de la lucha contra los que poseen los bienes de producción. Para llegar a esa liberación es necesaria una fuerte dictadura, a la que todos deben estar estrictamente sometidos. A la liberación marxista se llega por la acción revolucionaria, sabotajes. huelgas, terrorismo, asesinatos, guerras. etc... como se ve cada día.
Las causas de la descomposición del marxismo fueron las diversas interpretaciones que los propios marxistas dieron de la doctrina de Marx y de la actuación que debió seguir el marxismo oficial de la ex U. R. S. S. el maoísmo, y el euro­-comunismo, etc. Entre los que más se apartaron del pensamiento global de Marx, encontramos a Bloch ya Garaudy, que potencian algunos aspectos personalistas dentro de la filosofía materialista. Estos marxistas son partidarios de un Socialismo de autogestión, en contra de la férrea dictadura establecida en los Estados dominados por el marxismo.
El hum­anismo marxista es la liberación del hombre esta en suprimir la propiedad privada, en extirp­ar la Religión, y en el sometimiento de todos s hombres a la disciplina del partido comunis­ta. Marx, intenta curar los defectos de la libertad humana suprimiéndola de raíz.

LA LIBERACIÓN DEL HUMANISMO EXISTENCIALISTA

El humanismo existencialista promovido por Sartre pone el acento de la liberación del hombre individual en la falta absoluta de fronteras: Yo me libero cuando decido por mí mismo, con absoluta originalidad, sin estar sometido a nada ni a nadie. Sartre ha mitigado este individualismo exacerbado, en cierto sentido. Al experimentar una cierta conversión hacia el marxismo. Si los hombres somos solidarios, lo somos en cuanto personas, no en cuanto formamos parte de un todo amorfo. Y si las personas no acaban siendo más libres, es ilusoria la "liberación genérica". Esa mitigación del indivi­dualismo va acompañada de un nuevo motivo para defender el ateísmo: al ateísmo existencialista de Sartre, se añade ahora el ateísmo marxista.
Eso no es nada sorprendente, si tenemos en cuenta el modo sartriano de entender al hombre. Para Sartre, lo otro, todo lo que no es el hombre individual, quiere usurpar el terreno al yo. El yo se siente como arrollado, invadido. Si el yo le hace frente, "todo empieza a dar vueltas en el estómago, y he ahí la náusea". Ese algo que se impone al yo es el "ser en sí". Ese “ser en sí", la realidad bruta de lo material, está lleno de sí mismo, sin fisuras. Ese ser compacto y sin misterios, pura y llanamente "es". Frente al otro, al "es" que se impone, está la conciencia, lo que Sartre llama el "ser para sí". El "ser para sí" es el hombre. Pero, ¿cuál es la peculiaridad del hombre? Precisamente, lo peculiar del hombre está en que no es algo compacto o idéntico consigo mismo; el hombre, implica siempre, referen­cia a otro; es decir, el hombre es un ser dividido que va partiendo el ser. Por eso, el hombre es para Sartre: "un agujero en el seno del ser".
En otras palabras, "el hombre sartriano" y el "ser" se excluyen. Con mayor razón, el hombre y Dios se oponen. La liberación del hombre está en la ausencia del otro, de Dios, de cualquier barrera que limite las decisiones humanas. Por eso, de cara al concepto del hombre y de la liberación en Sartre, poca relevancia tiene el que se considere al hombre en un individualismo absoluto, al margen de los otros hombres, o en un individualismo igualmente absoluto, yuxtapuesto a otros hombres.

Tampoco cabe compaginar el concepto de amor en Sartre con el amor tal como lo entienden los hombres y con el amor cristiano. El "amor como princi­pio liberador" de Sartre significa hacerse uno objeto para el otro, como el único modo de captar la libertad del otro; en esa concepción, entra tanto el amor como el masoquismo. Para Sartre, el amor así entendido es una forma de libera­ción; la otra forma liberadora consiste en intentar reducir al otro en objeto, lo cual se expresa en el sadismo y en el odio. Aun siendo contradictorias, Sartre ve estas dos formas de liberación conjugadas en un círculo: odio y amor sucesiva­mente para alcanzar mi libertad. La liberación en el existencialismo de Sartre está en la ausencia total de cualquier principio, de cualquier razón: "el hombre es una pasión inútil". Sartre ha confundido la libertad -que se adhiere electiva­mente al bien- con la pura elección, suponiendo que en ésta ya se da la auténtica bondad moral.

LIBERACIÓN EN EL HUMANISMO CIENTIFICO

Ya hemos visto anteriormente que las ciencias positivas del siglo XIX ponían la liberación del hombre en rechazar todo aquello que no era experimentable, por considerar que no existía, o que carecía de verdadero interés humano. Si a Dios no lo podemos experimentar -venía a decir el cientificismo del siglo XIX, es que no existe; y, si no existe, recurrir al amparo de Dios no constituye una liberación humana, sino una alienación y superchería. La raíz de esta actitud no esta­ba en motivos científicos, sino en una opción de la voluntad: en haber extendido arbitrariamente el método experimen­tal, propio de las ciencias positivas, a todo tipo de conocimiento; y en haber negado validez al conocimiento racional y al conocimiento por testimonio, que es propio de la historia y de la fe.
En el fondo, los científicos del siglo XIX adoptaban la misma actitud relativista y agnóstica de un solista griego del siglo V antes de Cristo, Protágoras de Abdera, que afirmaba: "Con respecto a los dioses no tengo ninguna forma de conocer si existen o si no existen". La aberración de tal postura es hoy comúnmente admitida por los científicos contemporáneos. Con una visión menos ideológica y más austera y honrada, los científicos actuales admiten que el método experimental sólo es válido para las cosas que por sí mismas pueden ser objeto de experimentación. Entre éstas no se encuentran Dios, el alma o la vida eterna; también escapan al método experimen­tal la filosofía, la creación artísti­ca y literaria, el amor y los anhe­los humanos. Constituye, por tanto una liberación, el no some­ter al método experimental lo que de suyo no es objeto de experimentación.

FE CRISTIANA Y LIBERACIÓN

La fe cristiana entendida desde la perspectiva de las verdades de la fe, como Revelación divina no es un hallazgo de la inteligencia humana, sino una acción divina, un don de Dios. La reflexión filosófica sobre las verdades divinas que nos dan un conocimiento del hombre, no desemboca en un humanismo cristiano, sino en múltiples humanismos, diversos entre sí y con una base común: la doctrina de la Revelación.
Para los humanismos de inspiración cristiana existe una liberación común y fundamental, de signo trascendente, no realizada por los hombres, sino por Jesucristo: es la liberación del pecado y de la muerte eterna, tal y como nos la muestra la Revelación Divina. Pero, esos humanismos ponen el acento en una variedad grande de liberaciones, según las ideas y los objetivos concretos por los que opten cada uno de esos humanismos. Tal variedad de opciones, de planteamientos y de valoraciones muestran la riqueza impresionante del concepto cristiano de liberación; es decir, muestran el contenido y las consecuencias inagotables de la liberación operada por Cristo.
Es común a los humanismos de inspiración cristiana la resistencia a cualquier tipo de restricciones, de mutilaciones o de visión unilateral del hombre y de las liberaciones humanas. En conformidad con la compleja y rica realidad humana -el hombre como ser espiritual y material, individual y social, libre y creado por Dios, viviendo en el mundo y con un destino eterno- la liberación abarca campos muy amplios y diversos, tanto en el orden de la naturaleza y de la sociedad en la que el hombre está inmerso, como en el orden de la gracia y del destino trascendente.

La liberación cristiana es pues la liberación operada por Cristo, es una liberación religiosa que alcanza al ser íntimo del hombre: libera la inteli­gencia con el conocimiento de las verdades divinas y libera la voluntad, fortaleciéndola con la gracia. Esto tiene lugar cuando el hombre se empe­ña en vivir amorosamente la verdad que Dios nos ha comunicado; es decir, cuando acogemos en nuestras vidas los frutos de la acción reden­tora de Cristo por medio de la ascética cristiana. Pero la liberación cristiana no presenta sólo esa dimensión personal; goza también de una dimensión social, que lleva al cristiano a transformar el mundo según los valores de la vida cristiana. En esa acción, el cristiano se mueve por la fuerza dinámica de la caridad y con la luz del discernimiento crítico, es una liberación también temporal. Entendemos por liberación temporal de inspiración cristiana, aquellos objetivos por los que lucha el hombre aquí en la tierra y en la historia, para configurar las estructuras tempora­les en conformidad con el mensaje cristiano.
En otras palabras, también se puede afirmar que la liberación es la lucha que busca la supresión de los obstáculos que se oponen a la amplia y espontánea afirmación de la libertad humana y cristiana.

"Es fácil imaginar, por un lado qué idealismo con frecuencia noble y generoso, sostiene ese esfuerzo por liberar al hombre de lo que le limita y le impide la expansión de su personalidad y de su actividad; se habla de liberar al hombre de la esclavitud, de la tiranía, de la falta de derechos civiles, o del hambre, de la miseria, de la ignorancia y de la precariedad de sus condiciones; es ésta una de las causas que hoy en día tiene más empeñados a hombres sabios y de valor, aunque en algunos casos intemperantes y demagógicos.
Pero, por otra parte, se ve cómo el uso de la libertad puede fácilmente degenerar en desorden; el primer pase es el individualismo; después, sigue el egoísmo y la confusión social; y ya. a partir de aquí, la represión, la desintegración de la comunidad; etc" PABLO VI (18-8-71).

EL RELATIVISMO MORAL

El relativismo moral en las sociedades, es una ampliación del mismo concepto que se tiene para el individuo. En este caso, las sociedades alteran, sus códigos de comportamiento, en función de las necesidades. Y por ello, tienden al anar­quismo. Pero este concepto no es idéntico al anarquismo, pues el movimiento anarquista es la negación de toda autori­dad. Sin embargo, otorga al individuo la responsabilidad moral de su propia conducta. Teniendo en algunos casos, la exigencia de un estricto código ético.
El relativismo moral, por otra parte, es un fenómeno diferente. Su esencia se afinca en que la definición del bien y el mal, depende de las circunstancias. En estas sociedades relativistas, no existen códigos permanentes de conducta. Y cada quien vela solo por sus propios intereses. Únicamente la ley, y la fuerza pública, frenan las pasiones desmedidas de los individuos. Pero no existe un control interno para cada cual. Y por tanto, el individuo es proclive a violar la ley, o a fingir su cumplimiento. En este caso, las sociedades tienden hacia la violencia, el crimen y la corrupción.
Por otra parte, el absolutismo, o totalitarismo moral, se da cuando la autoridad civil y eclesiástica, se coluden para impo­ner los códigos de conducta. Que generalmente son los que convienen a las clases dirigentes.
Para nuestra consternación, diariamente se dan a conocer múltiples rufianes, que son del mismo grupo social al que pertenecemos, o que estudiaron en las mismas escuelas que nosotros. Estos individuos, profesan la misma religión que yo, son del mismo grupo social y sostenemos los mismos principios y valores.

Algo se perdió en el camino.

El respeto a la autoridad se ha extinguido casi por completo. Y esto, por supuesto, es responsabilidad de la misma auto­ridad. Quienes antaño definían la moral, eran las familias, las escuelas, el gobierno y la Iglesia. Digo la iglesia, porque en esa época, solo existía la católica, en nuestro medio social. Y el discurso de las autoridades morales, parece que se ha agotado. No encuentran ahora el rumbo. Y la sociedad se ha apartado de su tutela. Demos ahora una ojeada a cada una de ellas, para ver si encontramos algún indicio alentador.

l. La autoridad civil. Y ahora que contamos con un gobierno legítimo, se dará el cambio, todo será diferente.... Nada más lejano de la realidad. Los gobiernos dictatoriales, están más calificados para infiltrar sus doctrinas en la gran masa de la población, y por lo tanto, para actuar como guías morales de la misma. Si traemos a la mente a los regímenes nazis o fascistas, apreciaremos que fácilmente podían indoctrinar a la población con sus tesis románticas. y que las definiciones morales, estaban siempre en manos de las élites en el poder. Por el contrario, los sistemas democráticos fincan su autoridad moral; en el mandato del pueblo. Y es este último, quien hace las definiciones éticas y morales que los deberán guiar. En este ámbito, el gobierno demo­crático, es un perro que persigue su propia cola.
Este tipo de gobierno, a pesar de ser un excelente instrumento político, es solo un mecanismo al servicio del pueblo. Quien se reserva el derecho de definir, alterar y modificar su esquema ético y su propio derrotero. Por lo tanto, tanto para el tema que nos atañe, debemos dejar al gobierno fuera de la jugada. Ya que será este gobierno, quien busque inspiración en sus gobernados, y no al contrario.

2.- La autoridad familiar. Desde luego que la familia sigue el núcleo de la sociedad, y quien tiene una influencia
r en la cultura del individuo. Aparentemente, los princi­pios y valores que los padres transmiten a sus hijos, son los mismos que existían hace cuarenta años. Pero no es así. En primer lugar, porque el respeto a la figura paterna y materna ha disminuido, porque ahora la autoridad es cuestionada en todos los ámbitos.
Por otra parte, el nivel de vida ha aumentado notablemente en el último medio siglo y los padres desean que sus hijos tengan lo que ellos no tuvieron. Ahora, múltiples satisfactores están al alcance de éstos últimos, sin tener que cubrir la cuota de esfuerzo, tiempo y madurez, que antes requerían. Ahora tener, BMW o un Mercedes, no es un privilegio, es una imperiosa necesidad.
Pero, en sus tiempos, el papá se iba de aventón a la escuela y mamá usaba el ómnibus para ir al trabajo. Ómnibus es una palabra muy elegante, para definir las destartaladas combis, que más bien parecen carretones para transportar ganado.

La autoridad moral es la base de toda autoridad.

Esto ha distorsionado la escala de valores haciendo que el materialismo sea el valor prioritario. Por ello, a pesar que las familias asisten a la Iglesia los domingos, comulgan devotamente, y los padres predican los valores familiares de antaño, el mensaje no verbal, es predominante. lo que cuenta, es el dinero. la honestidad, la solidaridad, el respeto al derecho ajeno, y el honor, quedan ahora, en un lejano segundo plano. Sálvese quien pueda. Suponemos que tenemos aún, la dirección de la Iglesia Católica, para enderezar este barco, pero nos equivocamos. Aunque nuestra querida Iglesia, tiene un inmensa influencia en las conciencias de todos los sectores de la población, y puede movilizar multitudes, ha perdido su capacidad de transmitir los valores morales a la sociedad. Y el resultado neto de su acción hacia las masas urbanas, es imperceptible. la delincuencia, la deshumanización y la ausencia de valores, es cada día mas notable. A primera vista, parece que esto, es un contrasentido. Si la Iglesia conserva el liderazgo moral en nuestro país, los valores cristianos deberían florecer en todas las conciencias, pero éstos no se dan.

Por lo dicho, debemos hacemos estas preguntas.

¿Hay verdades objetivas o todo depende de lo que uno piense? Las cosas son como son, y cada uno las interpreta a su manera acercándose más o menos a la realidad. Aunque "Dumbo" sea una buena película, en realidad los elefantes no vuelan.
¿Todo es opinable? Se puede opinar sobre cualquier cosa, pero no todos los pareceres son ciertos. Se puede opinar que los hombres no mueren o que no existe Pekín, pero son ideas equivocadas.
¿Da lo mismo una opinión que otra?
-En cuanto a su contenido, serán mejores las opiniones más cercanas a la realidad.
-En cuanto a quien opina, serán más valiosos los comentarios de personas sinceras y entendidas en la materia.
Relativismo religioso: ¿da lo mismo una religión que otra? No, no. Todas las religiones tienen aspectos buenos y correctos, pero sólo una es completamente verdadera, pues sólo hay un único Dios.
Relativismo moral: ¿da lo mismo obrar de una manera o de otra? Obviamente no es igual asesinar y robar que conso­lar y servir.
¿Cómo encontrar la verdad? Este es el problema. La verdad se encuentra mediante la inteligencia. Pero nuestro entendimiento juzga a veces erróneamente por ejemplo, dejándose influir por las pasiones ¿Entonces? La mejor manera de buscar la verdad sigue tres paso:
-El estudio serio de las cosas, empleando bien la propia inteligencia.
-Pedir consejo a personas de vida ejemplar, aprovechando su sabiduría.
-Rogar humildemente a Dios su ayuda. Él es la Verdad.

☺ Elabora un resumen de cada ideologías y del relativismo.
☺ Elabora un cuadro comparativo de cada ideologías y del relativismo (igualdades y diferencias).
☺ Cual serian tus conclusiones de este tema.

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